10 de noviembre de 2021

Más alla de la muerte

Cuando pienso y reflexiono sobre la muerte, no la temo como temía hace años cuando era tan solo una niña inocente, de hecho ni me preocupo sobre ello, al revés, pienso que ella debería temerme a mí, aunque bueno... admito que esto último es ironía. Pero no lo considero un tema tabú, no entiendo a las personas que al escuchar esta palabra se escandalizan. Vivir es morir y da igual si es por suerte o por desgracia, pero siempre será así y hay que normalizarlo. 

No siento miedo hacía la muerte, ¿Debería tenerlo? Morir es parte de la vida, hay que tener más miedo a no haber vivido lo suficiente antes de partir al otro mundo. Soy humana y por supuesto, si siento incertidumbre al pensar en que habrá después de morir pero no me preocupa. Disfrutemos todo lo que podamos antes.

Cuando pienso en la pregunta: ¿Qué ocurre con nuestro cuerpo y nuestra alma cuando morimos? siempre pienso en tres situaciones y que nunca sabré cual de los tres es la acertada, a lo mejor hay una quinta versión...en fin, da igual, si no lo sabremos.

 1. No existes más, simplemente un vacío eterno te atrapa, tu consciencia no lo sabe pues está apagada desde el primer momento que cierras los ojos para siempre, solo hay oscuridad absoluta, un descanso eterno, sin vida. Esta es una de las posibilidades que menos me gustaría que ocurriera pero que siendo realmente sincera conmigo misma, es la que pienso que es la que más probabilidad tiene de que ocurra por muy espiritual que me considere.

2.  La que quiero que suceda, la mas ''idílica'', la que nunca pierdes la esperanza de que sea así, es la existencia de otro mundo más espiritual fuera del terrenal, donde estas muerto en vida, muerto en un cuerpo, pero vivo, muy vivo en tu alma. Un mundo donde están las personas que dejaron la tierra y nos esperan a los que nos quedamos porque todavía no es nuestro momento y nos cuidan cada instante aunque no les veamos. Fantaseo con un mundo donde puedes bajar al terrenal pero sin que los demás te vean. Un mundo donde lo material no existe, solo existe lo verdaderamente importante y que tanto nos olvidamos en el mundo terrenal: La verdadera felicidad que reside en la sencillez, en los pequeños detalles y en el amor.

La muerte nos asusta en cierta manera para que aprovechemos cada minuto de nuestra vida, si no existiera seria todo miserable y no aprovecharíamos ni daríamos valor a nada.

Al cerrar los ojos para siempre, no pasa como en la primera que solo ves una oscuridad absoluta sino que tu alma viaja hacia un túnel negro donde a lo lejos hay un portal blanco hacia otra dimensión, lo cual no es morir el final del camino sino el reinicio de esta y tu alma se desprende de tu cuerpo, incluso puedes verte desde arriba. Me lo imagino tipo dimensión 3D donde todos tenemos cabida.

3. Mundos paralelos: Cielo e Infierno. La que parece ''más justa'' pero no sé si la mejor. Las personas no somos ni buenas ni malas, muchas veces tenemos comportamientos de unas y de otras, a veces sin darnos cuenta y otras dándonos cuenta pero no existe la bondad por excelencia entre los seres humanos ni jamás la habrá. Otra cosa son los asesin@s, maltratador@s y toda esa calaña, esas no deben ni ser juzgadas, directamente al infierno de cabeza.


4. La reencarnación. Resulta una creencia esperanzadora y atractiva, pues al igual que la del mundo espiritual te consuela ante la perspectiva de desaparecer para siempre.

Pero si hay algo que tengo claro es que no temo a la muerte, temo a no haber sabido vivir en el transcurso de mi vida, llegar al final de esta y no sentir que haya disfrutado totalmente de ella, no haber sabido encontrar mi verdadera esencia. Comenzamos a morir desde que nacemos, y ya que tenemos la oportunidad de vivir aunque no sea eternamente, más razón tenemos para disfrutar cada instante de esta, ser dueños de nuestra vida.


Dejemos de “preocuparnos” de la muerte y empecemos a ocuparnos de la vida. Quien vive bien, naturalmente sabrá morir bien y sabrá aceptar con gratitud el momento en que el libro de esta vida llegue a su final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario