31 de enero de 2026

I Criminologia: Raíces históricas (Parte I)



La criminología no nació de la nada. Todos sus fundamentos se remontan a la filosofía clásica, de la mano de pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles reflexionando sobre las causas del comportamiento delictivo. Actualmente, esta ciencia moderna se fundamenta en las ideas de Cesare Lombroso y Cesare Beccaria. 


La filosofía clásica abordaba el tema del delito atribuyendo la criminalidad a factores como la ignorancia, pobreza o deficiencias. Estos primeros estudios se enfocaban en la naturaleza humana y la búsqueda de la justicia. Querían saber si el ser humano es bueno o malo por naturaleza, y por qué alguien elegiría hacer el mal; por otra parte, buscaban definir un castigo justo. Abogaban por un castigo que no fuera cruel pero que sirviera para ''castigar'' al delincuente.

Aristóteles se centró en las causas sociales y ambientales del crimen. Para Aristóteles, una de las principales causas del crimen era la pobreza. La falta de recursos lleva a las personas a delinquir. Por esto, este también hacia una distinción entre delitos de ocasión y habituales.

Platón, discípulo de Sócrates, veía la criminalidad de manera muy similar a su maestro. Este pensó que la principal causa era un desequilibrio o ''enfermedad del alma''.  Los deseos se imponen sobre la razón. La base del crimen es a su vez parte de una sociedad injusta, inmoral y poco organizada. Un estado organizado y moralmente recto sería la mejor forma para prevenir la delincuencia.


Por su parte, Sócrates creía que nadie hace el mal voluntariamente, todo formaba parte de la ignorancia. Es decir, una persona comete un crimen porque no conoce el verdadero bien. 




Por lo que, Sócrates creía que para solucionar el crimen bastaba con educar para que el individuo actuase de manera virtuosa.


Al hacer estas reflexiones, plantaron las primeras semillas para que, muchos siglos después, la criminología se desarrollara como una ciencia.

A partir del siglo XVIII, Cesare Beccaria, con su obra "De los delitos y las penas", sentó las bases de la escuela clásica en criminología. 

Este continuó con las ideas de los filósofos, pero no de forma literal. Cesare no se centro en causas sociales ni en esa ''enfermedad del alma'' que comentaba Platón, si no que se centró en un solo concepto: el libre albedrio del individuo y la necesidad de un sistema legal racional y justo para proteger los derechos de todos.
En resumen, la Escuela Clásica fue la que tomó las ideas filosóficas sobre la justicia y las transformó en los cimientos del Derecho Penal moderno.

Continuará...

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